
El proyecto del Tren México-Querétaro (SICT-SEDENA) además de correr con los gastos por el pago a diversas expropiaciones que por el trazado del tren también debe cubrir los daños ambientales que esto provoque.
Según la información oficial del gobierno federal, este proyecto cuenta con una partida presupuestal exclusiva para “infraestructura verde”, tanto para fauna como para flora.
Según la información publicada en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el impacto ambiental del Tren México-Querétaro trabaja bajo la premisa de “impacto preventivo”, utilizando el derecho de vía ya existente para minimizar la huella ecológica.
El proyecto cuenta con un plan de manejo ambiental que incluye, pasos de fauna con la construcción de estructuras específicas para permitir el tránsito de especies locales, evitando la fragmentación del hábitat.
Por otra parte considera la conservación de suelos ya que el 44.9% del trazo atraviesa zonas de agricultura de temporal, por lo que se implementan programas de recuperación de capa vegetal y control de erosión.
Y finalmente el uso de derecho de vía ya que se aprovecha el trazo ferroviario actual en gran parte del recorrido, lo que reduce la necesidad de nuevas expropiaciones o desmonte de áreas vírgenes. Esto según la Manifestación de Impacto Ambiental e informes de Semarnat.
El activismo ambiental en Querétaro ha puesto bajo la lupa esta situación, pues ante los planes de desarrollo del tren ya ha habido la tala de algunos ejemplares de masa vegetal, que ha puesto en alerta a los ambientalistas.
Ricardo González “Sheriff Verde” considera que la información de corte ambiental es muy escasa y hay opacidad en los datos que da la autoridad, en especial el organismo encargado de la obra, Sedena.
“La problemática principal es que no tenemos una claridad todavía. Se han estado talando árboles constantemente. De hecho ha habido especies que se han tenido que reubicar, que se podrían reubicar y que no se reubican y esto ha sido ha sido por reportes ciudadanos. El Gobierno Federal nos ha mencionado que están conscientes de que hay una situación que se tiene que atender relacionada al tema ambiental y que lo van a revisar”, pero ni la Semarnat ha proporcionado tal información, según “Sheriff Verde”.
Según el Diario Oficial de la Federación (actualizado a diciembre de 2025), el costo de referencia para actividades de reforestación y mantenimiento en ecosistemas similares a los del Bajío oscila entre los $26,500 y los $198,300 pesos por hectárea, dependiendo de la densidad y tipo de vegetación (matorral crasicaule o zona boscosa).
Los ambientalistas no están contra el proyecto del tren, más bien, están en contra de la falta de información sobre el verdadero impacto ambiental de la obra, pues ante la falta de información clara hay incertidumbre de que el daño ecológico sea mayor.